VOCERO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA.

"España ha dado lo mejor de sí cuando sus raíces cristianas se han fortalecido"

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, sostuvo que en el país "parece que Dios no tiene espacio y que el hecho religioso tiene que ser excluido de una sociedad estructurada". "No se puede aceptar un laicismo excluyente que recluya el catolicismo a sacristías y al ámbito interno. En una sociedad plural es necesario pasar de un catolicismo 'anónimo' a uno 'expreso, explícito'", afirmó. 

11.05.2016  |  España  |  Jennifer Almendras.

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo, afirmó que "España ha dado lo mejor de sí cuando sus raíces cristianas se han fortalecido", al lamentar la situación de crisis institucional, política y social que existe en Europa, donde faltan valores y se hacen necesarias "razones para vivir" y no sólo formas de hacerlo, en una conferencia en la capital aragonesa sobre la presencia pública de la Iglesia, dentro del Foro Cope, organizado por este medio de comunicación con motivo de sus 55 años en Zaragoza. 

"El cristianismo es necesario para España y para Europa porque a más y mejor cristianos, mejor situación habrá en España y en Europa", consideró Gil Tamayo. Asimismo, recordó la presencia de la iglesia a lo largo de los siglos y su presencia en ámbitos como la educación, colectivos como Caritas o la atención a ancianos, motivo por el que invitó a optar "por la laicidad inclusiva", dado que "la Constitución es aconfesional pero no laica y contempla además el hecho religioso como algo positivo", e indicó que "Francia, un estado laico, está descubriendo el hecho religioso y que no se puede apagar porque estalla y produce perturbación social y pública", al referirse al islamismo.

El portavoz de CEE destacó que en la compleja situación social y política actual "parece que Dios es un sin papeles que sólo está en el interior de las conciencias y los hogares" y que no se manifiesta en los espacios públicos, en los que se impide su manifestación y se borran sus signos, toda vez que ha abogado por recuperar la sociedad civil y el compromiso social de la fe. "Parece que Dios no tiene espacio y que el hecho religioso tiene que ser excluido de una sociedad estructurada. No se puede aceptar un laicismo excluyente que recluya el catolicismo a sacristías y al ámbito interno. En una sociedad plural es necesario pasar de un catolicismo 'anónimo' a uno 'expreso, explícito' porque no se puede ser católico en privado y la vocación del cristianismo 'es la calle'", argumentó Gil Tamayo. 

Fuente: El Periodico de Aragón.

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