CÁRCEL Y TORTURAS.

Turkmenistán continúa reprimiendo la libertad religiosa

Una denuncia asevera que en el segundo semestre de 2016, al menos dos musulmanes que estaban detenidos, murieron en la cárcel de máxima seguridad de Ovada-Depe. Ambos detenidos integraban un grupo informal de estudiosos musulmanes suníes conducido por Bahram Saparov. 

El gobierno de Turkmenistán ejecuta una política de represión de la libertad de pensamiento y de religión, dado que pese a que las autoridades lo niegan, hubo denuncias sobre la reclusión y la tortura perpetrada contra los estudiosos y las comunidades religiosas del país asiático. Recientemente, presentaron una denuncia que asevera que en el segundo semestre de 2016, al menos dos musulmanes que estaban detenidos, murieron en la cárcel de máxima seguridad de Ovada-Depe. 

Lukman Yaylanov, uno de ellos falleció en el verano de 2016, probablemente a causa de torturas reiteradas. Narkuly Baltayev murió pocos meses después. Tras haber firmado un documento en el cual se les prohibía revelar todo lo que vieron, los familiares de los detenidos pudieron recibir los cuerpos de los dos detenidos para su sepultura. El cuerpo de Baltayev, de contextura robusta, pesaba menos de 25 kilos

Ambos detenidos integraban un grupo informal de estudiosos musulmanes suníes conducido por Bahram Saparov. Este último, junto a otros 19, fue arrestado en marzo de 2013, y luego condenado a prisión, con régimen cerrado, en mayo del mismo año. Como los procesos eran llevados adelante en secreto, los familiares de los condenados no recibían información acerca de las acusaciones y las condenas de los imputados. Ni siquiera se les permitió ser defendidos por abogados. 

Fuente: Asia News.

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